
- País de origen
- 🇫🇷 Francia
- Categoría
- Postre
- Dificultad
- ●●● Difícil
- Preparación
- 1h (+ reposo largo, toda la noche)
- Cocción
- 20 min
- Porciones
- 8 croissants
Historia
La historia popular del croissant lo vincula con Viena, a menudo a través de una leyenda que sitúa a panaderos austríacos del siglo XVII creando un hojaldre en forma de media luna para celebrar una victoria contra un asedio otomano, en eco al símbolo de la media luna en la bandera otomana. Esta leyenda se repite con frecuencia pero está poco documentada; lo mejor establecido es que un bollo vienés llamado kipferl existía mucho antes de que los panaderos franceses desarrollaran la versión hojaldrada y mantecosa.
El croissant tal como lo conocemos hoy, con su característica masa hojaldrada (mantequilla incorporada en finas capas sucesivas), se desarrolló y popularizó en Francia, alcanzando probablemente su forma moderna a finales del siglo XIX o principios del XX. A August Zang, un austríaco que abrió una panadería vienesa en París en la década de 1830, se le suele atribuir la introducción del kipferl en Francia, donde los panaderos franceses lo transformaron después, gracias a sus propias técnicas de hojaldrado, en el croissant hoy considerado símbolo del desayuno francés.
Ingredientes — para 8 croissants
- 500 g de harina de trigo
- 10 g de levadura de panadería, 60 g de azúcar, 10 g de sal
- 280 ml de leche fría
- 280 g de mantequilla de hojaldrado (para el tourage)
- 1 huevo para pintar

La receta del croissant casero, paso a paso
- Amasa la harina, la levadura, el azúcar, la sal y la leche hasta obtener una masa lisa, y déjala reposar toda la noche en el frigorífico.
- Estira la masa en forma de rectángulo y encierra la mantequilla en placa en el centro.
- Realiza tres vueltas (pliegues en tres), dejando reposar la masa 30 minutos en frío entre cada una.
- Estira la masa finamente y corta triángulos regulares.
- Enrolla cada triángulo sobre sí mismo desde la base hacia la punta, curvándolo ligeramente en forma de media luna.
- Deja fermentar 2 horas a temperatura ambiente, pinta con huevo y hornea a 200 °C unos 18-20 minutos.
Modo de cocción
Técnica: masa fermentada hojaldrada obtenida mediante pliegues sucesivos de mantequilla, alternando reposos en frío y vueltas de hojaldrado.
Material tradicional: encimera fría de mármol y rodillo de pastelería; en casa basta con un rodillo y un frigorífico.
Consejos: si la mantequilla empieza a derretirse o a perforar la masa durante el hojaldrado, vuelve a meterla en el frigorífico de inmediato antes de continuar.
¿Y tú?
En tu opinión, ¿cuál es el mejor lugar o restaurante para disfrutar de un buen croissant?